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Peugeot 408 Feline a prueba: Un león con equipamiento descollante

El 408 se fabrica en el país, en la planta de El Palomar y es el cuarto de la serie cuatrocientos que se hace en argentina.

Peugeot 408 Feline a prueba: Un león con equipamiento descollante

 

Presentación

Cuando se presentó el Peugeot 408 se generó alguna confusión en el público, por la numeración del modelo. Quedó claro entonces, que el 408, pese a ser un par de centímetros más largo que el 407, no era el sucesor. En la producción y oferta local reemplazó sí, al sedán 307.

El 408 se fabrica en el país, en la planta de El Palomar y es así el cuarto de la serie cuatrocientos que se hace en Argentina, tras los 403, 404 y 405. El proyecto nacido para abastecer al gigantesco mercado chino, fue adaptado a las necesidades de nuestro continente y desde acá se abastecerá no sólo al Mercosur, sino a otros veinte mercados más, entre los que están incluidos los de América del Sur.

 

Diseño

Estilísticamente el 408 es mucho más parecido al 407 que al 307, con una parte frontal de gran tamaño que prolonga sus líneas en el parabrisas y un voladizo generoso. La trompa a nuestro parecer está mejor resuelta que en el 407 que llegó al país a partir del 2005, aunque el aspecto sea algo menos deportivo. Los largos y muy estilizados faros arrancan desde la discreta parrilla, conformada por tres varillas cromadas que van de uno a otro grupo óptico. Sobre ella, en el extremo delantero del capot, campea el león rampante, de diseño renovado. 

En la vista lateral asciende la línea de cintura hacia el tercer volumen que se integra con armonía al resto, resaltando los pasarruedas de formas voluptuosamente redondas. El parante del medio es sin embargo demasiado voluminoso y en cierta forma se opone al encanto que depara el conjunto, lo que es así para reforzar  aún más a la carrocería, atendiendo a la seguridad en caso de colisión lateral. La cola, para lo que son los diseños de hoy en día, es acertada y felizmente simple, llamando la atención el escape de dos salidas, que sobresalen apenas en el interior de la trocha.

 

Interior

El cuanto al interior, inmediatamente se percibe un nivel de alta calidad en materiales y mano de obra, siendo ejemplo de ello la gran pieza que conforma la plancha principal, realizada en Slush, un novedoso material de espuma inyectada que resulta muy agradable al tacto y a la vista.

La habitabilidad y la insonorización muestran progresos con respecto al 307 de tres volúmenes. En el espacio disponible y tanto atrás como adelante, las cotas de puerta a puerta son de las más amplias del segmento. Muy cómodo incluso para el eventual quinto pasajero, casi siempre el convidado de piedra.

La mejor posición de manejo se encuentra fácilmente con las múltiples regulaciones (eléctricas en este caso) aunque algo alta, aún en la regulación más baja posible. El tablero de instrumentos es muy agradable y de inmediata lectura con la computadora ubicada entre ambos círculos mayores.

Las butacas son muy cómodas y ergonómicas; el asiento trasero es rebatible en uno y dos tercios, 40/60 comunicando al baúl de una excelente capacidad de 526 litros, cifra sólo superada ínfimamente por el del Renault Fluence. Otros detalles destacables del interior son la guantera iluminada y refrigerada, el  techo solar con “one touch”, los guarda objetos, los guarda mapas en las puertas, la  pedalera de aluminio perforado y el generoso apoya pié izquierdo.

 

Gama, equipamiento y seguridad

Quien esté interesado en tener un 408, localmente podrá optar entre nada menos que catorce variantes; todas con motores de cuatro cilindros, tanto nafteros como gasoleros HDI, de los cuales doce responden a la denominación Allure y sólo dos a la que es la de tope de línea, la Feline. En cuanto a transmisiones las posibilidades son dos, ambas con cinco marchas: manuales o automáticas Triptronic. El modelo que probamos fue el Feline, con cambio manual.

Lo que es descollante en el Peugeot 408 es el equipamiento, quizás el mejor del segmento: además de lo ya mencionado para confort de conductor y pasajeros, está dotado de climatizador automático, sistema de navegación satelital con pantalla de 7 pulgadas (que mediante un servo se expone o rebate), computadora, control cruise, limitador de velocidad, espejos exteriores rebatibles eléctricamente, sensores de lluvia y crepuscular, asistencia al estacionamiento atrás y adelante, todos los levanta vidrios eléctricos y de un toque, volante multifunción y por supuesto, tapizados en cuero.

En seguridad el listado es igualmente largo: seis airbags, cinturones de tres puntos para los cinco ocupantes, controles de estabilidad y de tracción (que acuden sólo cuando es necesario), freno de urgencia, faros de Xenón direccionales, lavafaros, luces de niebla adelante y atrás, alarma, cierre automático en rodaje, etc.

 

Mecánica y prestaciones

El impulsor es el ya clásico e impetuoso naftero de dos litros y 16 válvulas de 140 CV que llega rápidamente a las 6.500 rpm del corte, aunque con suavidad. Las prestaciones que obtiene con la puesta a punto para el 408 le dan una velocidad máxima de 203 Km/h, poco más, poco menos, igual que sus pares de segmento. Acelera de 0 a 100 en 11 segundos clavados, otro registro razonable, tanto como lo es su consumo, que da un promedio de 12,4 kilómetros por cada litro de nafta. En ruta a 130 Km/h constantes gasta a razón de 11,4 Km/l y en el tránsito ciudadano de 8,5 Km/l. Pero una sexta marcha en la caja el desempeño rutero mejoraría notablemente.

La selectora de la caja de velocidades es muy precisa, con un evidente mejoramiento con respecto a otras de la marca. Las suspensiones son equilibradas, con tendencia a la firmeza, sin llegar a menoscabar el confort de marcha y sí dando el aplomo necesario para circular en alta, donde se aprecia el rodado de muy bajo perfil (225/45 R17”), que se reproduce en la rueda de repuesto afortunadamente de igual tamaño y material que las cuatro titulares.

El sistema de frenos, con cuatro discos y con el auxilio de ABS, detiene con eficiencia a la masa de casi tonelada y media (en vacío) en excelentes 39,5 metros. La dirección nos pareció demasiado asistida, aunque se va endureciendo más allá de los 100 Km/h. 

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