Test drive

Manejamos el nuevo Mercedes-Benz Clase A

La nueva apuesta de la marca para el segmento de los medianos de lujo

Manejamos el nuevo Mercedes-Benz Clase A

 

Después de su presentación oficial en el Salón de Ginebra de 2012, y de su anticipo para Argentina en Pinamar, el nuevo Mercedes-Benz Clase A está listo para desembarcar en nuestro país y tuvimos oportunidad de pasar un día completo con él, además de realizar algunas pruebas técnicas de conducción.

Para empezar, hay que aclarar que esta nueva generación de Clase A es completamente diferente a lo que conocíamos como el Clase A de antes. Abandona la configuración de monovolumen para establecerse como un hatchback de tamaño mediano, al igual que sus competidores directos –y recientemente renovados también- como el BMW Serie 1, el Audi A3 y el Volvo V40.

Este nuevo Clase A, además establece un nuevo lenguaje de diseño para la marca que adopta una serie de líneas más curvas, frescas y juveniles que poco a poco llegarán a los demás productos de la marca originaria de Stuttgart. Visto en persona notamos que en fotografías luce mucho más grande de lo que en realidad es.

En el interior, la experiencia Premium y de confort muestran un nuevo acercamiento por parte de Mercedes-Benz. Mantiene esa calidad indiscutible de los demás productos de su portafolio pero además ahora trata de incorporar otros elementos tecnológicos que día a día se hacen más necesarios. Con esto, encontramos el sistema COMMAND ONLINE que permite establecer una conexión de audio y datos entre tu Smartphone y el auto para recibir llamadas, navegar por la agenda telefónica, usar comandos de voz y además compartir la conexión de banda ancha del celular.

Manejamos la versión de entrada, el A180 con el que anduvimos en pista y en calles (con un poco de tránsito pesado). Éste contaba con la transmisión manual de seis velocidades. Los recorridos de la palanca son precisos y el pedal de embrague es muy suave, esto facilita su manejo en ciudad. Además, cuenta con sistema ECO que habilita el Start&Stop, que se activa con un botón (no está activado por default como en otras marcas) y apaga el motor cuando se espera en un semáforo y arranca al meter el pedal de embrague de nuevo.

Los 122 CV del A180 se sienten suficientes para moverlo con cierta soltura, al principio estuvimos un poco escépticos pero una vez que estuvimos tras el volante lo comprobamos.

La otra versión que tuvimos oportunidad de manejar fue la tope, el A250 CGI Sport. Éste es el único que cuenta con el motor 2.0L turbo de 211 CV (las otras dos versiones cuentan con el 1.6L turbo con 122 CV y 156 CV respectivamente) y mientras las otras dos se ofrecen con transmisión manual o automática de doble embrague, el Sport sólo estará disponible con la última.

La respuesta del acelerador en esta versión más potente es notoriamente más agresiva, además de que el auto se siente más deportivo por el calibrado de la suspensión. El interior es también más orientado al lujo, con cuero para los asientos, distintas texturas para el tablero y más detalles cromados para todos los paneles, además del techo solar grande.

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