Volvo S60, una nueva apuesta de los suecos
21/10/2018 Pruebas de manejo

Volvo S60, una nueva apuesta de los suecos

Manejamos al primer Volvo hecho en Estados Unidos y te contamos todo.

Nadie puede poner en duda el buen momento que vive Volvo, la firma sueca que hace años era parte del Premier Automotive Group de Ford. Al borde de la quiebra luego de su separación del fabricante del óvalo azul, Volvo ha experimentado una transformación radical desde que fue adquirida del consorcio chino Geely.

El primer producto de esta nueva y fructífera era fue nada menos que la SUV XC90, que en 2016 recibió el premio de la SUV del Año en Estados Unidos. Posteriormente llegaron los S90 y XC60, elegida Auto del Año 2018. Por último, la XC40, la SUV más pequeña de la marca, recibió el Auto Europeo del Año 2018. No podemos dejar de mencionar también las familiares V90 y V60, una configuración todavía muy relevante para Volvo, sin la popularidad que deberían tener.

Con todo lo anterior, era de esperar que la tercera generación del S60 fuera un producto altamente competitivo, y Volvo no defraudó. No podría ser de otra forma, ya que apunta a una de las categorías más competitivas de toda la industria, la de los sedanes deportivos premium, dominada por los alemanes BMW Serie 3, Mercedes-Benz Clase C y Audi A4.

El Volvo S60 es además el primer modelo de la marca en ser fabricado en los Estados Unidos, concretamente en una nueva planta ubicada en Carolina del Sur y por si fuera poco, es también será el primer Volvo que ya no contará con variante diésel, concentrándose principalmente en versiones nafteras de 2.0 L e híbridas plug-in.

Four power

En 2015, cuando Volvo presentó la XC90 con el cuatro cilindros de 2.0 L, la reacción en el mejor de los casos fue de escepticismo, ¿cómo en un segmento dominado por mecánicas de seis y ocho cilindros podría competir Volvo con un pequeño L4 como única opción? Luego de manejarla comprobamos que el bloque era más que suficiente y hoy en día impulsa a toda la gama, aunque haya opción de tres cilindros.

El Volvo S60 T6 AWD (uno de los que manejamos) emplea un 2.0 litros con 316 CV, enviados a las cuatro ruedas vía una transmisión automática de ocho cambios.

La carta híbrida

Al igual que XC90 y XC60, este nuevo S60 emplea la plataforma Scalable Product Architecture (SPA), que dentro de las prioridades principales al ser desarrollada fue reducir considerablemente el peso de los vehículos, situación que también explica en gran medida el por qué Volvo ha podido migrar a la utilización de mecánicas tan pequeñas sin repercusiones del lado del desempeño. El otro aspecto importante al momento de concebir esta plataforma fue la posibilidad de aceptar trenes motrices híbridos con facilidad.

Se entiende entonces por qué las versiones tope serán "T6 Twin Engine Plug-in Hybrid", que recurre a una combinación del citado motor y otro eléctrico para entregar 340 CV. Mientras que por último, y en lo más alto de la gama, se encuentra el "S60 Polestar T8 Twin Engine AWD Plug-In Hybrid" (alguien tiene queparar con esta tendencia de hacer más y más grande los nombres de los autos), que también manejamos y entrega 415 CV.

Huelga decir que éste ya es un deportivo bastante serio, además, gracias a las pinzas de freno y cinturones de seguridad en color dorado, el aspecto es muy atractivo pero manteniendo un nivel de discreción adecuado.

Aunque se trata de un auto con tracción integral, la solución mecánica es completamente distinta a la de un modelo únicamente naftero, ya que en el caso de los PHEV, el motor de combustión envía potencia al eje delantero únicamente y el túnel de la transmisión, en lugar de un cardán aloja la batería de iones de litio que alimenta al motor eléctrico que envía la potencia exclusivamente al eje trasero.

Gracias a este arreglo es que la consola central es más elevada en el S60 T8 Polestar que en el S60 AWD, mientras que del lado de la performance, al ser eléctrico el motor del eje trasero tiene una capacidad instantánea de reacción, con lo cual permite algo de deslizamiento para así entregar un manejo más deportivo.

Un interior ya conocido

Puertas adentro, no aparecen muchas novedades, ya que luce sumamente similar (hasta demasiado) al resto de sus hermanos. Se trata de una cabina muy bien terminada, de excelentes materiales y diseño minimalista. Se destacan detalles de aluminio en el tablero, la pantalla central en formato vertical con funcionalidad muy similar a la de una tablet y el cuadro de instrumentos digital, así como el HUD a color.

Aunque hay pocos botones y en general es muy sobrio, el S60 tiene todo el equipamiento que esperarías de un sedán premium, como el forro de cuero para asientos y volante, techo panorámico, interfaz con Apple CarPlay y Android Auto, climatizador trizonas en el caso del S60 T6 AWD y bizonas para el T8 Polestar (pequeño sacrificio por montar la batería ahí). De manera opcional hay un sistema de audio Bowers and Wilkins que reproduce con una calidad impresionante.

Por supuesto que, al ser un Volvo, la seguridad es un aspecto importante, razón por la cual, además de bolsas de aire, ABS o ESP, el S60 cuenta con el sistema City Safety con sistema de frenado automático y capacidad para reconocer peatones, ciclistas e incluso animales grandes como equipamiento de serie.

Adicionalmente ofrece sistema de mantenimiento de carril, sensor de punto ciego y Pilot Assist System, que es un sistema semiautónomo que funciona en un solo carril a velocidades de hasta 130 km/h y que ahora ha sido mejorado para tomar de manera más natural las curvas, es decir ya no corrige las trayectorias de manera brusca durante una curva.

Comportamiento dinámico

Volvo eligió las rutas de Santa Mónica para que pudiéramos conocer un poco su nuevo sedán deportivo, y que mejor que la sinuosa Mulholland Drive y sus alrededores para ello. Una ruta llena de curvas y de poco menos de tres horas de duración a bordo del S60 T6 AWD fue nuestra manera de iniciar el día y curva tras curva el exponente sueco demostró que se planta muy bien. Perdió por completo esa sensación de mucho peso en la trompa que tenía la generación anterior, es más ágil y transmite seguridad, al tiempo que es divertido de manejar.

Las aceleraciones son contundentes y el propulsor no se percibe en absoluto falto de potencia bajo ninguna circunstancia, por lo menos a las velocidades que permite la ley de Estados Unidos, que ya sabemos bien, no son muy elevadas que digamos. El auto entrega una experiencia premium en toda la extensión de la palabra, es silencioso, la nota del motor es agradable y la dirección tiene una calibración bien lograda entre retroalimentación, rapidez y confort.

Eso sí, no percibí ese carácter agresivo que caracteriza a los sedanes deportivos más refinados, en su lugar me queda la impresión de que Volvo buscó entregar un Grand Tourer, un producto rápido y de buen manejo pero de sensaciones sofisticadas y más orientadas a transmitir una correcta sensación como auto de lujo y la verdad. El resultado no me desagrada en lo absoluto, por el contrario, creo que el S60 logró una identidad propia bien definida y no buscó simplemente replicar las virtudes de los teutones, y eso es definitivamente un acierto.

Por su parte, el S60 T8 Polestar mantiene esas mismas virtudes, pero potenciadas, definitivamente es bastante más rápido, transmite mayor confianza para tomar rápido una curva y el sistema de frenos Brembo es más efectivo. Sin embargo, no podría definirlo como un rival de algo tan extremo como un M3. Nuevamente la impresión es la de un Grand Tourer, pero mucho más poderoso.

 

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