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Test Mitsubishi L200: Optimus Pick-Up

Tiene toda la facha, pero ¿será tan buena? Lo analizamos en esta prueba a la camioneta de los diamantes.

Test Mitsubishi L200: Optimus Pick-Up

Quizás en los últimos años el nombre L200 no haya sonado tanto en el mercado Argentino, pero esta pick-up mediana tiene un legado a nivel mundial que se remonta a 1978. En 2015 estrenó su 5º generación, que ahora llega a nuestro país de la mano de Car One como nuevo representante local de la marca.

Diseño: Transformer de carga

Si bien se trata de la 5º generación de la pick-up mediana, su estética no es la misma de cuando se lanzó a nivel global hace unos años… y la verdad que el cambio no podía quedarle mejor. La gente de Mitsubishi decidió aplicarle su lenguaje que llaman Dynamic Shield (Escudo dinámico) y el resultado bien podría llevar el escudo de los Transformers o de los Decepticons (vos elegís) en lugar de los 3 diamantes.

bien podría llevar el escudo de los Transformers o de los Decepticons

La clave está en ese estilo Mecha que combina trazos modernos con mucha solidez. Se destacan las C cromadas, el capot alto y las luces desdobladas con los faros principales bien angostos y altos, y el grupo rompenieblas/luces de giro grandes abajo. ¿Quedan muy expuestos a los piedrazos? No parecen estar tan abajo y la carcasa en policarbonato parece resistente…

En el lateral siguen las líneas de fuerza, hay estribos planos y en la retaguardia las luces ofrecen una iluminación cuyo leitmotiv se repite en varios lados de la L200.

Interior: toques de SUV

El diseño del tablero tiene toques de SUV y los motivos de las luces traseras que te acabo de nombrar se repiten en la zona central y en el volante. La calidad de los materiales es mixta, arriba se siente buena, en la parte baja no, y hay destellos de cuerina en contrapuertas y bordes del torpedo central. Los decorados son simples y efectivos. Remata tapizado en cuero.

La posición de manejo es buena, la butaca de la unidad probada (GLS Full AT) tiene regulaciones eléctrcias y el volante en altura y profundidad. Atrás hay un cuadro de instrumentos simple, claro, con display central que muestra nivel de tanque y temperatura de manera digital, además de la computadora de abordo. Todo está a mano y hay buena disposición de portaobjetos, inlcuyendo capacidad para un termo en las contrapuertas.

Asientos traseros, caja, auxilio

En el banco trasero hay muy buen espacio hacia todas las direcciones. Si bien no cuenta con enchufe o puerto USB atrás, el nivel más equipado incluye una novedad: un sistema de ventilación en el techo cuyo caudal se regula desde las plazas posteriores.

La caja de carga de la L200 mide aproximadamente 1,52 m de ancho (1,10 m entre guardabarros), por 1,42 m de profundidad y 46 cm de alto; y viene con protector.

Con medidas 265/60 R18 en llanta de aluminio, el auxilio es igual a las otras cuatro ruedas titulares. Se agradece que el dibujo de las cubiertas sea AT garantizansdo uso laboral, rutero y off-road.

Equipamiento y seguridad

En cuanto a confort no te voy a nombrar todo lo que trae -podés ver el equipamiento completo de la L200 en el Catálogo de Autocosmos- solo voy a destacar apertura y encendido “sin llave”, climatizador bi-zona y control de crucero, además de otras cosas que ya fui nombrando en esta prueba.

En seguridad, la versión más equipada podría incluir algunas ayudas activas (o ADAS), pero la dotación general es más que buena con 7 airbags en toda la gama y ESP con asistentes de descenso y de remolque. Para los que se quejan de la industria nacional, los frenos traseros son a tambor.

Comportamiento dinámico

Mecánicamente la nueva Mitusbishi L200 no sale de los moldes de las pick-ups medianas: chasis independiente, suspensión delantera por doble brazo y trasera con eje sólido y ballestas (elásticos). El motor es un 4 cilindros 2.4L TDi Common Rail con variador de válvulas MIVEC, que como novedad es eléctrico. La entrega es de 181 CV a 3.500 rpm y 430 Nm a 2.500 giros y se asocia a dos cajas: manual o automátcia, ambas de 6 cambios. Además se ofrecen 4 modos de tracción con reparto automático o bloqueo tanto en alta como en Baja.

Pasemos de la ficha a la práctica. La L200 se mueve con mucha soltura, al motor le gusta trabajar ligeramente entrado en vueltas y eso se nota con aceleraciones animadas. Además, en ciudad el andar es confortable (para una pick-up) y en ruta es estable. Hablando de salir de la ciudad, a 120 km/h reales (125 de velocímetro) viaja en 6º con 2.100 rpm y en la cabina casi no entran ruidos de la mecánica.

Dirección y frenos se sienten bien calibrados y en caso de querer “tocar” la performance tenés dos hermosas levas de cambio metálicas detrás del volante. Si usas el modo manual, la caja retiene el cambio cuando llega al tope de la rpm, ideal para hacer off-road. Hablando de performance, el 80 -120 km/h lo medimos en 7,6 segundos en D y en 7,3 segundos rebajando a 4º.

80- 120 km/h Mitsubishi L200

En D

7,6s

En 4º

7,3s

Pasando al consumo, los valores medidos fueron muy buenos. En ciudad la L200 nos pidió 9,8 L/100 km y a 120 km/h reales unos 9,6 L/100. Con un tanque de 75L la autonomía es de 765 km y de 781 km, respectivamente.

Consumo Mitsubishi L200

Autonomía

Urbano

9,8 L/100km

765 km

120 km/h

9,6 L/100km

781 km

En resumen, el comportamiento de la L200 se nota muy bien balanceado entre confort y estabilidad, con correcta sensación de solidez, pero sin sentirse pesada por ello.

Conclusiones

Llega el momento de analizar el precio y la ecuación ya no es tan favorable. No es que la propuesta de Mitsubishi no sea buena, de hecho es un gran producto, pero por esa plata tenés chatas con más potencia y equipamiento. Obviamente, cada uno pondera lo que prefiere y quizás con otro cambio del dólar, o una distancia entre el cambio oficial el blue le cierren bien las cuentas.

¿Vos que opinás? Para poder analizar mejor tu respuesta, podés analizar a la Mitsubishi L200 contra sus competidores en el Comparador de Autocosmos.

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